La barra libre está dejando de ser el centro de la recepción corporativa porque los asistentes toman menos. En una mesa de organizadores del Skift Meetings Forum 2026, una de ellas contó que la barra de su congreso anual hoy cuesta entre 25% y 30% menos que antes, y en un evento temático cerca del 40% de la gente no tomó alcohol, según la cobertura de Skift Meetings del 23 de octubre. Pero tomar menos no quiere decir gastar menos: un buen mocktail cuesta casi lo mismo que un cóctel. La respuesta que están encontrando los organizadores es rediseñar la recepción completa: cambiar cómo se cobra la barra, sumar opciones sin alcohol pensadas de verdad y darle a la gente otro motivo para quedarse a conversar.
Qué contaron los organizadores en Nueva York
El Skift Meetings Forum se hizo el 22 de septiembre de 2026 en el Javits Center de Nueva York. Una de las mesas de trabajo, organizada por el venue Convene y contada después en una nota de contenido patrocinado de Skift Meetings, se dedicó a una pregunta concreta: si es hora de cerrar la barra libre. Lo que dijeron los organizadores presentes:
- Las barras facturan menos. La organizadora de un congreso anual contó que, después de un pico en el primer año tras la pandemia, la barra hoy le cuesta entre 25% y 30% menos. Y que ahora en cada barra de sus eventos hay al menos un mocktail.
- Una parte grande del público no toma. En un evento con temática de Oktoberfest, cerca del 40% de los asistentes no tomó alcohol, y la producción tuvo que pensar la noche para los dos grupos.
- Los clientes preguntan antes. Cada vez más empresas piden ver el menú sin alcohol, con precios, antes de firmar con el venue. Y algunos organizadores ya preguntan las preferencias de bebida en el formulario de inscripción, junto con las restricciones alimentarias.
No es una moda de un solo evento. Es la forma en que se está ajustando la parte social de los encuentros corporativos, la que más recuerda la gente cuando se va.
Los números detrás: se toma menos, y no solo en Estados Unidos
El cambio en los eventos refleja uno más grande en el consumo. La encuesta anual de Gallup publicada el 20 de agosto de 2026, hecha a 1.200 adultos entre el 1 y el 19 de julio, encontró que solo el 54% de los adultos de Estados Unidos dice tomar alcohol, igual que en 2025 y el nivel más bajo desde que Gallup empezó a preguntarlo en 1939. En 2023 era el 62%. Por primera vez la encuesta preguntó por las alternativas: el 17% reemplazó en el último año una bebida con alcohol por una cerveza, un vino o un destilado sin alcohol, y entre quienes ya las toman, el 38% dice que toma más que antes.
A escala global, la consultora IWSR proyecta que el volumen de bebidas sin alcohol (cervezas, vinos, destilados y tragos listos) crezca 36% entre 2024 y 2029, según The Spirits Business del 22 de enero de 2026. El 40% de quienes eligen destilados sin alcohol lo hacen por un estilo de vida saludable.
En Argentina pasa algo parecido desde una base chica. Eugenio Raffo, vicepresidente de marketing de Cervecería y Maltería Quilmes, dijo a Ámbito que la cerveza sin alcohol crece cerca de 60% por año y que el segmento es cinco veces más grande que hace tres años; desde CCU calculan que ya es alrededor del 2% del volumen. La misma CCU, según Diario Financiero, ve “alto potencial de crecimiento” en la categoría en Chile y Argentina. Para quien produce un evento, eso quiere decir que hay producto local para armar una barra sin alcohol variada, y no solo agua y gaseosa.
Sin alcohol no es más barato: cómo cambia el presupuesto de la barra
El error más común es suponer que, si la gente toma menos, el presupuesto de bebidas baja solo. La nota de Skift lo dice claro: los mocktails de autor llevan casi el mismo trabajo que un cóctel y los venues los cobran en consecuencia. Lo que sí baja es el consumo de alcohol, y eso solo se aprovecha si la barra se cotiza de otra manera. Las tres opciones que mencionaron los organizadores:
- Facturación por consumo en lugar de barra libre por persona por hora. Si una parte grande del público no toma alcohol, como el 40% del evento de Oktoberfest, pagar un paquete cerrado por cabeza es pagar tragos que no se sirven.
- Menos puntos de barra, bien ubicados, en lugar de una barra en cada rincón. Menos barras quiere decir menos personal y menos equipamiento.
- Tickets de bebida para el alcohol, con agua, jugos y gaseosas libres todo el evento.
Antes de elegir, conviene pedirle al venue o al catering las dos cotizaciones, por paquete y por consumo, con la carta sin alcohol incluida y con precio. Es la misma lógica que sirve para elegir el catering de un evento corporativo: el formato sigue al objetivo y el precio tiene que venir desglosado.
Cómo rediseñar la recepción sin que se caiga la noche
La barra libre cumplía una función: daba un motivo para quedarse y conversar. Si se achica, hay que reemplazar esa función, no solo el trago. Lo que contaron los organizadores reunidos por Skift, ordenado como pasos:
- Preguntar en la inscripción. Sumar la preferencia de bebida al formulario, al lado de las restricciones alimentarias. Con ese dato la barra se dimensiona con números y no a ojo.
- Diseñar la carta sin alcohol como un producto. Un mocktail de autor en cada barra, con nombre y presentación, no una jarra de jugo al costado. Quien no toma tiene que sentir que la barra también es para él.
- Darle a la recepción algo que hacer. Los ejemplos de la mesa: plantar suculentas, hacer velas, bordar, tatuajes semipermanentes (que tuvieron lista de espera), una sala silenciosa, una sala para escribir poesía y una silent disco antes de abrir las barras. Según los organizadores, algunas de estas activaciones cuestan desde 2.000 dólares la hora.
- Mover el horario. Happy hours más temprano y, en programas de varios días, alcohol solo en algunos momentos de la agenda, como se contó en la mesa para programas de varios días en Europa.
El resultado no es un evento sin alcohol: es un evento donde la barra deja de ser la única actividad social y donde quien no toma no queda afuera.
Qué cambia cuando el evento se hace en Argentina o en la región
Para una agencia o una marca de afuera que trae su convención, su lanzamiento o su viaje de incentivo a Argentina, la tendencia llega con el público: si el 40% de sus invitados no toma alcohol en Nueva York, tampoco lo va a tomar en Buenos Aires. Lo que cambia es quién resuelve la carta en destino. Hace falta alguien que conozca los productos sin alcohol disponibles en el país, que pueda pedirle a cada venue la cotización por consumo y que adapte la propuesta al formato del evento.
La gastronomía en un evento es una parte de la producción, no un servicio aparte. En la FIT 2026, para el stand de República Dominicana, produjimos durante cuatro días un menú de degustación para comer de pie, con cuatro cócteles con nombres de provincias dominicanas, adaptando cada receta a los insumos que había en Argentina. En el Feel Gin Festival 2026 pusimos el personal de las barras, los barmans y la entrega de copas, coordinados con el resto del evento. La misma lógica se aplica a una recepción corporativa con mitad de la carta sin alcohol.
Y cuando el evento es en otro país de la región, trabajamos con una red de socios locales, de modo que la agencia de afuera tiene un solo interlocutor para la producción y la gastronomía en destino. Así funcionan nuestras alianzas estratégicas. Si estás armando la recepción de tu próximo evento en Argentina o en Latinoamérica, mirá cómo trabajamos la gastronomía para eventos.